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Archivos Mensuales: noviembre 2013

El silencio reina al amanecer en estas quebradas calles que parecen gemir en cada esquina, en cada recoveco. Esta es una ciudad de luces y de sombras, misterios, desilusión, mucho ruido y, a veces, un ensordecedor silencio, como ahora.
Miles de sueños están fabricandose, algunos verán la la luz, otros tan solo serán sueños rotos al amanecer.
Esta ciudad esta rodeada de colinas, en una descansan los muertos, en otra los recuerdos hechos piedra de un mítico pasado glorioso, en la otra el duende y la magia perdidos de los “luceros hiriendo la madrugada”. Y en medio estamos nosotros, intentando que nuestros sueños no se rompan demasiado, pretendiendo que la magia de la que hablaba Lorca, no se ha ido, no se va con el día, que los muertos no lo están tanto y que las piedras las pusimos ahí nosotros. Viviendo al fin de sueños rotos.image

Golden #5 El Mar

Entonces, sólo entonces, siento un desolador deseo de esconderme bajo las infinitas olas del marEl mar

Tu casa

20131108-194851.jpgTu casa carece de recuerdos. Son cuatro paredes blancas esperando a que escribamos nuestras vidas. En tu casa yo también carezco de recuerdos. No soy consciente del dolor que ha minado mi cuerpo hasta dejarlo tan seco como esta hoy, no soy consciente de las voces del amanecer, ni de las respiraciones de la noche. No soy consciente de que antes de ti yo tenía una vida que iba extinguiendo cada día un poco más.
Por eso en tu casa vuelvo un poco a mi niñez, un poco a esa infancia feliz, llena de árboles y de ciruelas amarillas, de flores y de cariño, de baños calientes los viernes por la noche, de olor a gel, a limpio. Infancia de risas de niños por todas partes, risas blancas y puras. Esa infancia donde aun los recuerdos no pesaban y las personas no herían de muerte.
Al crecer el mundo se pervirtió tanto que cambió de forma, de color y hasta de lugar. Entonces llegaron las lágrimas de verdad y se fueron las de cocodrilo. Llegó la sinrazón, la ansiedad y se fue la paz para siempre.

Golden #3

Como una fiera gritas, lloras, te retuerces, maldices, aúllas. Como un animal herido, escupes sangre, vomitas lágrimas. Muerdes. Y al final te quedas.

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